LA MENTIRA DEL ORIGEN ILIRIO ALBANÉS

Ante las pruebas objetivas históricas que demuestran que Kosovo fue y es tierra serbia, se ha generado un mito fundacional interesado que identifica a los modernos albaneses con los antiguos ilirios que serían, en parte, los habitantes originarios de la zona balcánica. Este mito fundacional, que no se sostiene científicamente, fue creado en un principio por el ultranacionalismo albanés, pero ha sido sostenido y publicitado por diferentes democracias occidentales  y otros países extremistas del Golfo con la intención de justificar la intervención militar sobre Yugoslavia en 1999 y la posterior declaración unilateral de independencia de la región de Kosovo en contra del Derecho Internacional. Este mito fundacional, sin embargo, no cuenta con un gran respaldo académico en España, si bien existen personas notorias, con ideologías opuestas, que intentan influir en la opinión pública con el fin de que la mitología se convierta en una realidad. De ahí la necesidad realizar el presente artículo.



Para el ultranacionalismo étnico albanés, los albaneses serían los habitantes más antiguos de los Balcanes, irreductibles a las invasiones romana, bizantina, eslava y otomana y poseedores de una lengua y una cultura que habría resistido durante milenios la “asimilación forzosa” de los diferentes invasores. Sin embargo, la realidad es bien distinta si uno presta atención a dos de los rasgo distintivos más importantes del pueblo albanés actual, el Islam, de influencia turca como consecuencia del colaboracionismo, y la bandera albanesa, representación del héroe medieval albanés Skanderbeg, caballero que combatió a los otomanos bajo bandera bicéfala en sable de origen bizantino (junto con los cristianos serbios de Kosovo y  la Corona de Aragón).

Asimismo, para este mito fundacional del ultranacionalismo albanés, por territorios ilirios se conocería, no sólo a las tierras en que éstos se asentaron, sino otras en las que nunca lo hicieron, como es el caso de Kosovo, que pertenecía a Dardania, patria de un pueblo más tracio que ilirio.

Pero al margen de hechos históricos que pueden ser rebatidos con un éxito relativo por fábulas variadas, existen datos incuestionables, en los campos de la filología y la genética de poblaciones, que difícilmente pueden ser replicados.

Para los expertos en filología, el origen ilirio del albanés estaría descartado al existir pruebas evidentes que demuestran la conexión del albanés con el dacio hablado al norte del Danubio (dacorrumano), como habrían demostrado lingüistas de la talla de Giuliano Bonfante o Vladimir Georgiev: palabras prerromanas comunes (el actual rumano comparte con el albanés más de 300 palabras de etimología desconocida), topónimos terminados en esti, rotacismo, etc….

También debemos indicar que el ilirio era una lengua indoeuropea Centum, mientras que el albanés es Satem. Una clasificación de las lenguas indoeuropeas que los lingüistas de hoy consideran que tiene una validez relativa, pero que sumado a lo arriba dicho vendría a demostrar que el moderno idioma albanés no proviene de los ilirios, sino de pueblos provenientes al norte del Danubio.

La hipótesis  más consistente a día de hoy por muchos historiadores, mostraría  a los carpos provenientes de los Cárpatos como los creadores del proto-albanés (Carpë en albanés significa roca).Los Carpos, amenaza de Roma, fueron finalmente vencidos en el año 297 por Diocleciano y deportados a la actual ciudad húngara de Pécs, donde permanecieron hasta la llegada de los hunos, huyendo posteriormente y protegiéndose en la montañosa Albania. Sólo con el aumento demográfico, los ya albaneses descendieron a los llanos controlados por los eslavos.

El resto de la historia ya se sabe, los albaneses siempre fueron minoritarios en la región de Kosovo-Metohija, hasta que este hecho demográfico cambió con:

  • La ocupación otomana tras la derrota serbia de Kosovo en 1389.
  • La retirada Austrohúngara de 1691, que produjo la huída de 40.000 familias serbias por miedo a represalias y su sustitución por familias albanesas.
  • Las migraciones forzosas de albaneses a Kosovo propiciadas por el Imperio Otomano entre 1878 y 1918, ante la previsible perdida de los territorios turcos de mayoría serbia todavía en su poder.
  • Alianza italo-albanesa de 1941 que hizo huir a 300.000 serbios.
  • La política de Tito que se negó a la vuelta de los refugiados serbios, favoreciendo la inmigración desde la vecina Albania de más albaneses. 
Una vez que sabemos que el albanés no es una lengua de origen ilirio, vamos a demostrar que los albaneses tampoco son una raza especial como viene sosteniendo el racismo institucional albanés con el apoyo implícito de distintas democracias occidentales.

Si prestamos atención a los haplogrupos del cromosoma Y presentes en albaneses y serbios, observamos como el haplogrupo I, originario de la región balcánica con una antigüedad de entre 20.000 y 25.000 años, sumando todos los subclados encontrados,  presentaría una mayor frecuencia entre los serbios(40,5%) que entre los albaneses(15,5%). Ello vendría a confirmar que si hablamos de población originaria, los serbios tendrían más derecho a presumir que los albaneses, pues presentan un mayor parecido con las poblaciones paleolíticas europeas por línea paterna.

En cuanto a otros haplogrupos encontrados en ambos pueblos, constatar una mayor presencia del linaje R1a entre los serbios (15% frente a 9%) y una mayor frecuencia de los linajes J2 y R1b entre albaneses(19% frente 6,5% y 16% frente a 7%). Estas diferencias denotarían una mayor aportación eslava en los serbios y otra mayor grecolatina entre los albaneses.

Especialmente importante sería la diferencia entre ambas poblaciones en cuanto a la variedad E1b1b1a1b (27,5% de albaneses frente a un 20% de serbios, siendo la frecuencia entre los albaneses de Kosovo de un 46%). El haplogrupo E, originado en el norte África, habría llegado a Europa remontando los ríos Nilo y Danubio durante el Neolítico. En cualquier caso es posterior en los Balcanes al haplogrupo originario I.

Por lo que respecta a los haplogrupos mitocondriales, decir que entre serbios y albaneses  encontramos los mismos haplogrupos de origen caucásico, siendo éstos el H,I,J,K,T,U,V,W y X. No obstante, constatar un mayor frecuencia de los haplogrupos H y T entre los albaneses (51,5% frente al 41% y 6,5% frente al 5%), por una mayor proporción de los haplogrupos K y U entre los serbios (20,5% frente a 14,5% y 4,5% frente a un 2,5%).En este sentido habría que señalar que el haplogrupo H sería más común en Europa occidental, mientras que los haplogrupos K y U tendrían mayores proporciones entre las poblaciones del este y el norte de Europa. Por los que respecta al haplogrupo T, comentar que es normal encontrarlo en Europa, si bien sería el haplogrupo característico de los pueblos turcos en el subclado T2.

Una vez analizados los datos objetivos que nos presentan los campos de la filología y la biología,  y con el fin de terminar el presente artículo, podemos afirmar que los albaneses no son los descendientes directos de los ilirios y que tampoco representarían una cultura y una raza especial que llevaría viviendo en los Balcanes milenios antes de la llegada de los serbios. Teniendo en cuenta los datos arriba aportados, más bien sería al revés. Pero no vamos a ser nosotros los que discriminemos.


Miguel Gómez